lunes, 8 de septiembre de 2008

El mar y mi mama.

Yo no hacía pié. El agua me tapaba la cabeza. Me chupaba hacia el fondo. Todo tenía un gusto más salado. El mar había decidido tomarme.
La costa se encontraba cada vez más lejos aunque siguiera estando yo en un mismo lugar. Ví a toda la humanidad descansando en la playa indiferente a mi desaparición. Observé la bandera roja en el puesto del salvavidas y hasta pude imaginarme al bañero sentado en una gran mesa con sus colegas comiendo una milanesa con papas fritas. En ese momento entendí que todos ignoraban mi ausencia.
Mi madre se encontraba boca arriba en una reposera disfrutando del sol, alla a lo alto.El cielo y el mar aprovecharon para conspirar en contra mia.
La idea de llegar a ese banco de arena con mi hermano había resultado peligrosa. Al parecer la corriente nos desvió bastante y yo caí en un pozo llamado océano. Mi hermano todavía hacía pié y ajeno a mi situación disfrutaba poder caminar en el agua estando a unas decenas de metros de la costa. Todo un milagro.
Al entender mi hermano que yo empezaba a alejarme más de él me hizo gestos para que me acercara con sus manos. Trató de alcanzarme, pero sus pies prefirieron no saltar a aquel vacío. Me pidió que nadara hacia él, pero el pánico me impedía moverme. Solo podía flotar. Estaba convencido de que era el final. Imaginé mi cuerpo flotando sin vida en el océano. El cielo transformandose en un rosado cementerio celestial y yo finalmente descendiendo bajo el agua, enterrandome, sin ningun rito ni ceremonia.
Luego de que el primogenito de la familia tratara en vano de pedir ayuda a otros 3 chicos que estaban cerca nuestro y estos se alejaran de nosotros desconfiados de la situación, se decide mi hermano a saltar hacía mí. Nadó de modo poco profesional, pero con mucho coraje y valor, y tomó mi mano. Se dió cuenta del peligro en que me encontraba.
Ahora eramos dos víctimas del mar, dos hermanos de la mano, entre la vida y una posible muerte. En ese momento entendí que rapido podemos pasar para el otro lado. La arena y la playa, ahí estaban los vivos,,,,el mar era una tentación, un abismo, un precipicio disfrazado...una invitación a la muerte, a flotar hacia el más allá. Un engaño.
Alcancé a ver a mi mamá parada frente a las aguas, tratando de localizarnos. Al vernos empezó a hacernos señas con los brazos. Creó que trató de alertarnos sobre nuestro alejamiento de la costa, y que el agua nos llevó lejos de nuestro parador. Con una mano acomodándose el traje de baño que a las mujeres siempre se les engancha en la raya del culo, y la otra haciendonos gestos de regresar, la observé con odio y bronca. Solo pude decirle a mi hermano "Mirá que boluda es mamá!"
Fede me tranquilizó y sin soltar mi mano me pidio que pataleemos con nustros pies y con la ayuda delas olas podríamos llegar a la costa. Y asi fué que el mar decidió escupirnos, un poco por nuestro esfuerzo, y el otro por escuchar a mi madre que reclamaba por nosotros.
Al rato ya hacíamos pié los dos, y salimos, agotados, y nos tiramos en la playa exahustos...
"Chicos, no se vayan tan lejos de la costa...No se dieron cuenta que estaban ya en el otro parador,,,luego se pierden y no encuentran nuestra sombrilla!"
La miré y solo le dije,,,"Mamá, yo te quiero mucho, pero a veces sos la tipa más boluda que vi en mi vida!"

3 comentarios:

Sergia dijo...

Jajajajajajaaj!!!!

Mr D dijo...

Tengo que aclarar que quiero mucho a mi mama,,,y recuerdo este episodio con mucho cariño.

Noemí Pilar Molinero dijo...

Y si!